Mayo - West Coast, New Zealand.

Ya estamos de nuevo por las Redes Sociales y venimos a topeeee. 

Después de un viaje increíble por todo el país en furgoneta, ya estamos preparadas para explicaros y enseñaros los rincones más salvajes, increíbles y sorprendentes de Nueva Zelanda.

Este viaje ha sido muy, pero que muy especial. 

No solo por tratarse de Nueva Zelanda y hacerlo en furgo, que es algo que nos encanta, sino porque lo hemos compartido junto a una loca como nosotras que decidió volar hasta la otra punta del mundo literalmente, para vivir esta experiencia y esa loca es Eli o la rastis como la llamamos nosotras.

Nos vamos al aeropuerto a buscar a Eli

Aquellos que hayan estado mucho tiempo alejados de su familia y amigos entienden esa sensación de felicidad, emoción , alegría y de todo un poco, que te entra por el cuerpo cuando vuelves a abrazar y a sentir a alguien querido.

 Así que como os podéis imaginar, el hecho de empezar el viaje yendo al aeropuerto a buscar a Eli fue todo un momentazo para nosotras. 

Teníamos una mezcla de emociones y sensaciones que solo nos salía estar con la sonrisa en la cara y deseosas de que llegase a Nelson. 

En el momento en que nos reencontramos con Eli  6 meses después, ya había empezado la aventura. 

Sorprendentemente no tenía nada de jetlag y venía bien fresca. Cualquiera diría que llevaba casi 30h de vuelo…  así que ese mismo día pusimos rumbo a la West Coast (costa oeste) de la Isla Sur. 

De Nelson a la West Coast

La primera parada iba a ser ver  Pancake Rocks, en Punakaiki. Que está a unas tres horas conduciendo desde Nelson. 

Teníamos una emoción increíble, la misma que tenemos cuando no sabemos lo que vamos a ver, ni lo que va a pasar, de hecho, no sabíamos ni donde íbamos a dormir ni teníamos nada previsto. 

Nos encanta dejarnos sorprender por cada detalle, paisaje… somos adictas a la sensación de viajar hacia lo desconocido. 

Esa noche dormimos gratis en una playa donde pudimos ver las mil y unas estrellas, incluso un poco de la Vía Láctea. Eli conoció a Weka, uno de los pájaros característicos de New Zealand, donde mucha gente se emociona pensando que han visto a un kiwi. 

Esto no es una Weka, pero sí un pájaro muy común en NZ. se llama  Fantail.

Una vez llegamos a  Pancakes rocks, que como su nombre indica son rocas superpuestas creando una forma de pancakes gigantescos. 

Entre las rocas y si pillas un día de marea alta puedes ver cómo al chocar la ola contra ellas, el agua sale disparada hacia arriba. Es todo un espectáculo. 

Flipando en color azul con las Blue Pools

La siguiente parada fue,  Blue Pools, que como su nombre indica la cosa va de color azul, y  así fue, el color turquesa transparente junto al verde no te dejan indiferente, así como unos pajaritos muy pequeños y gorditos de color verde que nos enamoraron, lástima que no pudimos captar una foto.

Obviamente hasta llegar allí nos paramos unas cuantas veces porque alomejor veíamos un río con un color increíble o simplemente unas montañas cortadas por un hilo de nubes etc. 

Esta es una, por no decir la más importante, ventaja que te da viajar con furgo y sin prisas: TOTAL LIBERTAD.

Y así es la West Coast, verde y más verde 

De la salvaje costa oeste a los majestuosos glaciares

Y como la West Coast prácticamente va del norte de la Isla Sur casi al sur de la Isla, es una zona de contrastes donde pasas de los bosques frondosos llenos de Pongas y  árboles gigantescos con playas increíbles que aparecen entre las montañas, luego de repente apareces en la zona de los glaciares de Franz y Joseph. 

Hay que decir que aquí empezamos a notar algo más de fresquito pero nada que unas buenas mantas, ropa apropiada y un buen y calentito té no arreglara.

Los paisajes que brinda la West Coast son brutales, 100% naturaleza, cascadas increíbles que aparecen en medio de la nada dejándote sin palabras cuando ves su caudal, su altura y escuchas la mezcla del sonido del agua con los pájaros todo ello con esos colores verdes y azules tan características e intensos.

Es la combinación perfecta.

Hay varias rutas para andar tanto por el glaciar de Franz como Joseph, pero desafortunadamente estaban cerradas ya que estaban arreglando unos puentes.

En este momento estuvimos sopesando la opción de sobrevolarlos, ya sabéis que en eso de adaptarnos y encontrar soluciones nos gusta, pero no había disponibilidad inmediata, teníamos que esperar un día más y al final decidimos que seguíamos nuestro camino.

Esa misma noche fuimos a dormir en medio de un bosque donde había un sitio habilitado para ello  (hay una aplicación que te dice donde están ubicados estos sitios).

Esa noche fue un poco surrealista ya que estábamos las tres en la furgo cenando y de repente pica a nuestra puerta una chica pidiendo ayuda, pues  se habían dejado las llaves dentro del coche y por lo visto era la segunda vez que les pasaba algo así en una semana… 

Pues resulta que esta chica y su hermano eran de Zaragoza, total que les dejamos herramientas y consiguieron tras varios intentos, romper el  cristal y así acceder al coche. 

Pero no todo acaba ahí, la noche surrealista continuaba, pese a que en la aplicación ya habian comentarios sobre los mosquitos de esa zona, nosotras no hicimos mucho caso. 

Pues bien, esa noche la podemos llamar, "la noche en la que el techo de la furgo dejó de ser blanco para convertirse en un lienzo de mosquito negro, gigantesco"

Madre mía,  nunca habíamos visto tanto mosquito junto, pero es que encima eran enormes

Así que una vez creíamos que todo estaba bajo control, nos fuimos a dormir de nuevo...y bueno eso de dormir es un decir porque aquella noche no pudimos pegar ojo con el sonido y picadas de los mosquitos. 

Eso si, no, hay mal que por bien no venga, así que ese día a las 4 de la mañana ya estábamos poniendo rumbo al siguiente destino, con un sustillo incluido ya que nos encontramos un gran árbol caído en medio de la carretera la cual cosa nos despertó de golpe.

Pues con alguna que otra picada y ojeras nos dirigimos hacia Queenstown y Wanaka las ciudades del deporte de aventura, de la nieve y de los lagos. 

¿Qué nos deparará en estos dos preciosos lugares?


Seguimos sumando momentos
Dos Viajeras


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