• Home >>
  • new zealand >>

Viajando por Nueva Zelanda


Auckland y la triste despedida

El último destino de nuestro súper viaje

Todo se acaba sí, llegaban los últimos 4 días de esta súper aventura junto a nuestra amiga Eli, el último sitio a visitar iba a ser Auckland.

Sinceramente necesitábamos un poco de ciudad, después de 7 meses sin pisar una ciudad, teníamos algo de mono de volver a sentir el calor de la gente, el ruido y estrés que toda ciudad tiene dentro. 

Pero estamos en Nueva Zelanda y a pesar de ir a la ciudad más poblada, donde se encuentra el 70% de toda la población del país, a tan solo 20 minutos puedes disfrutar de la naturaleza en su estado más salvaje.

Así que una vez llegamos a Auckland fuimos a pasar la primera noche en este maravilloso sitio y para nuestra sorpresa nos despertamos con dos arcoíris sobre la furgo.

Pues seguimos caminando por esa playa tan tranquila de arena negra hasta llegar a otra playa donde encontramos a algunos surfistas disfrutando de las olas. 

Nosotras nos conformamos con verlos a ellos y pasear tranquilamente por ese precioso paisaje. 

Por fin un poco de ciudad

Ahora sí, ya dentro de Auckland city, vemos coches, gente, grandes edificios, diversos olores.

Sí, teníamos ganas de esto, nos encanta la naturaleza pero somos dos personas crecidas en ciudades y  viviendo en sitios como Barcelona al final una echa de menos, aunque sea pasar un par de días, en una ciudad y disfrutar de la cultura y ocio que toda city tiene.

Primero fuimos a ver un skyline de la ciudad.  Subimos a lo alto del Mont Eden, es el cráter de un volcán donde puedes disfrutar del contraste por estar en un cráter súper vende y al mismo tiempo ver Auckland a tus pies. 

Ahí nos entraron ganas de tener una máquina de teletransporte para poder ir un momentito a Barcelona y perdernos unas horas por el barrio Gótico sin saber muy bien donde estaba aquel  bar que tanto nos gusta ir. 

Pero aquí seguimos en Auckland, así que vamos a disfrutar de esta cosmopolita ciudad que tiene Nueva Zelanda y que mejor manera que irnos a cambiar un poco el look, que 7 meses sin ir a la peluquería ya estaba siendo demasiado tiempo. 

Y así de bonitas quedamos

Llegó la noche y nos merecíamos un gran cena, fuimos al que se ha convertido nuestro restaurante favorito de Nueva Zelanda, (bueno nuestro restaurante favorito es el Babagatto… que sino Susanna se enfada… ) pues eso este sitio se ha convertido en un gran lugar, aunque solo hemos ido un día, pero ya le tenemos mucho cariño. 

Comimos mogollón de almejas y demás cositas del mar todo muy muy rico y baratísimo.

Recordamos que paseamos mucho por Auckland, visitamos todos sus barrios y cuanto más caminábamos más nos gustaba, incluso estuvimos fantaseando el ir a vivir a esa ciudad por un tiempo.

La verdad que es bastante interesante el poder vivir en una ciudad y que en 20 minutos puedes estar en plena naturaleza, sin duda es algo que no todo el mundo que venimos de grandes ciudades podemos decir. 

Y la verdad que, a pesar de ser grande, pues ni de broma lo puedes comparar con el bullicio de Barcelona, aquí igualmente a las 7 de la tarde está todo cerrado y cada uno en su casita, sí hay excepciones, pero por lo general así es Auckland. 

La despedida más triste

Llegó el último día, las tres teníamos mala cara, a pesar de ir a tomar un cafelito en un sitio súper bonito, nuestra sonrisa en la foto es forzada, lo que realmente queríamos era llorar.

Incluso esta pobre medusa gigantesca que vimos, no nos hizo ni ilusión… así que ahora le vamos a dar el protagonismo que en su día no podíamos. 

Pues este último día fue duro, fue triste, las tres estábamos totalmente apáticas y era normal, había sido un mes llenísimo, sin una sola pelea o discusión, donde cada plan ha salido perfecto, donde no hemos tenido que maquillar nada porque todo ha sido simplemente maravilloso. 

Y por que nos tenemos un amor tan grande que volver a separarnos nos partía a las 3 el corazón de nuevo.

Dejamos a Eli en el aeropuerto con suficiente tiempo y nosotras nos dirigimos hacía Wellington por que allí nos esperaba el ferry pera ir de regreso a la isla sur, llegar a Nelson y empezar nuestra nueva vida, trabajando Cris como química y con los planes totalmente cambiados.  

A eso que cuando llevábamos un buen rato conduciendo nos llama Eli y nos dice que no puede coger el avión y que volará en 24h. Ahí se nos quedo el aliento congelado, Eli iba a estar 24h más en Nueva Zelanda en un aeropuerto sola y nosotras íbamos a estar toda la noche conduciendo por que teníamos que llegar a Wellington. 

Fue duro, muy duro, lloramos mucho las dos en la furgo, no nos hablábamos, estábamos tristes, en ese momento solo queríamos coger también ese avión en 24h y poner punto y final a nuestra aventura por Nueva Zelanda. 

Por otro lado, Cris había conseguido algo impensable que es trabajar como química y encima en un proyecto para combatir el cambio climático muy ambicioso… era todo un cúmulo de sentimientos cruzados difíciles de digerir en ese momento. 

 Es la cara negativa de todo viaje, las despedidas. 

Ahora nos toca un cambio en Nueva Zelanda, nos esperan nueva aventuras que van a ser igual de bonitas y que vamos a seguir contando.  

Solo para avanzar un poquito, diremos que vendimos la furgo y nos mudamos a un sitio aún mucho mejor… hasta aquí nuestro viaje con una de las personas que más queremos y que más echamos de menos. 

A la que incluso estando a tantísimos kilómetros seguimos llamando cuando tenemos que tomar una decisión importante o cuando tenemos un mal día y no sabemos que nos pasa. 

Eli te queremos y estamos deseando abrazarte de nuevo. 

Gracias y mil gracias por venir desde la otra punta del mundo, por seguir nuestras locuras, por dormir en la parte más incómoda de la furgo con una sonrisa enorme y por darnos energía estar aquí una larga temporada más. 

Seguimos sumando momentos
Dos Viajeras


Leave a Reply 0 comments

Leave a Reply: